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COALICIÓN O ALIANZA

Es la alianza o pacto, generalmente de carácter temporal, que llevan a cabo distintos Estados, diferentes partidos, grupos, actores e instituciones políticas, económicas o sociales que se unen para, de manera conjunta, alcanzar objetivos específicos en áreas de beneficios compartidos, objetivos que al perseguir por separado resultarían significativamente menores.

Su permanencia es menor a la de un grupo de interés, facción o partido; asimismo, constituye el tipo de organización ad hoc creada para tomar decisiones y trabajar en un campo determinado del quehacer político.

Proviene del latín medieval coalitio, -onis,y éste del latín clásico coalitum, supino de coalescere,reunirse, juntarse. El nombre de coaliciones fue aplicado a la serie de alianzas temporales de países europeos contra el enemigo común y agresivo, representado por Francia durante el reinado de los Luises, la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas en los siglos XVII, XVIII y XIX.

Los sistemas electorales pueden favorecer las coaliciones, dado que pueden fortalecer a los partidos mayores, en tanto infrarrepresentan a los más pequeños, o viceversa. El sistema de partidos también es fundamental para hacer atractiva o no, la formación de coaliciones. En el bipartidismo carece de sentido la formación de coaliciones ya que se establece una tendencia hacia la alternancia en el gobierno, y el partido triunfador es el que obtiene la mayoría absoluta. En el multipartidismo es frecuente que los partidos que tienen expectativas electorales limitadas unan sus esfuerzos para lograr unos niveles mínimos de representación parlamentaria. Asimismo, en las crisis políticas importantes, pueden formarse amplias coaliciones de partidos denominadasfrentespara contrarrestar el fuerte empuje previsible de opciones políticas opuestas.

De este modo, los partidos pueden tener necesidad de aliarse para ganar elecciones o impedir que otros las ganen; es frecuente que los partidos pequeños se agrupen alrededor de uno grande, pero es difícil que dos grandes lo hagan. Los gobiernos pueden requerir el acuerdo estable o temporal de más de un partido o de fracciones partidarias para asegurar el triunfo o para bloquear iniciativas, o corregir su rumbo. Los regímenes en crisis pueden producir alianzas de los partidos para impedir su desaparición o impulsar su transformación.

En muchos procesos de democratización, se han formado coaliciones de izquierda y derecha con el único objetivo de remover a una élite autoritaria que entorpece o que imposibilita el avance democrático, o un partido dominante que no puede ser derrotado por un solo partido opositor. Así, la necesidad de coaliciones es resultado de que de algún modo, la política es el arte de la negociación, de que en ella pueden distinguirse amigos y adversarios, y de que es posible superar diferencias temporalmente para enfrentar un enemigo común. En suma, que desde la aparición de la política reunir personas y organizaciones antes separadas en cantidad suficiente para ganar el poder, ha sido la esencia más antigua y simple del actuar de los políticos.

Sin embargo, hay quien considera que las expectativas de los ciudadanos se cumplen mejor en sistemas bipartidistas, en los cuales los partidos triunfantes no requieren pactar con ninguna otra fuerza y, por lo tanto, el partido que gana el gobierno puede desarrollar íntegramente el programa ofrecido durante la campaña electoral. En contraste, en el multipartidismo, la necesidad obvia de formar una coalición gubernamental entre distintos partidos tras las elecciones, hace suponer que las expectativas de los electores se ven defraudadas, por lo menos parcialmente, ya que el programa de gobierno que al final de cuentas se realiza puede ser muy diferente al propuesto durante la campaña. Por lo anterior, algunos señalan que esta necesidad de acuerdos políticos postelectorales para favorecer la estabilidad política provoca el desencanto del electorado que existe en las actuales sociedades.

El problema es que, en la medida que las sociedades se pluralizan, ningún partido llega a tener suficientes seguidores como para ganar sólo con ellos una elección; en consecuencia, requiere del voto de otros grupos de electores, ya sea mediante coaliciones formales con otros partidos, o por la mera convergencia en las urnas de votantes que, a pesar de sus diferentes visiones y posiciones, otorgan su voto al mismo candidato y lo hacen ganar la elección.

Las coaliciones pueden ser de diversos tipos, las más comunes son:

Coalición electoral. Convenio entre varios partidos políticos cuando ninguno de ellos tiene la fuerza numérica para lograr el triunfo durante un proceso electoral; su integración se justifica por ser la única vía para enfrentar partidos mayores y salir adelante en los comicios a efectuarse. Puede implicar reparto de posiciones en las fórmulas electorales, de acuerdo a la conformación del sistema de partidos, las posibilidades que permita el sistema electoral y el panorama político que haga atractiva a la coalición. Son las más frecuentes.

Gobierno de coalición. Integrado por representantes de diferentes partidos, corrientes y actores políticos que se unen, generalmente en torno a un programa, para obtener la fortaleza necesaria y ejercer el poder con eficacia. Especialmente en los sistemas multipartidistas es difícil que un partido obtenga suficiente mayoría para asumir sólo el gobierno, de modo que para evitar la debilidad que los puede convertir en minoría o hacerlos víctimas de una moción de censura, crean gobiernos de coalición que integran partidos que aunque distintos, consideran la posibilidad de desarrollar un proyecto político común, al menos parcialmente. Dado el caso, las carteras ministeriales del gobierno se repartirán en función de los acuerdos que se alcancen entre las distintas formaciones políticas.

Coalición legislativa. Asociación de diputados o senadores pertenecientes a diferentes partidos que, en sus respectivas cámaras, forman alianzas para apoyar o rechazar alguna iniciativa de ley, así como para obtener determinados resultados en los trabajos que son de su competencia.

Coalición internacional. Unión de diversos Estados con el propósito de alcanzar un bien común, como confrontar a un enemigo, sostener una posición económica o política, así como sacar adelante alguna propuesta dentro de un foro mundial.

Coaliciones civiles. Es la unión de grupos que trabajan en la misma área general de la política pública, por ejemplo, organizaciones feministas y ecologistas que se alían para utilizar más efectivamente sus recursos colectivos y aumentar su presión en favor de un objetivo temporal que les interesa a ambas.

También los partidos pueden formar alianzas para respaldar la acción de organizaciones colaterales a los partidos, como sindicatos o movimientos de protesta.

La importancia de este concepto radica en que toda forma de gobierno requiere de alguna manera de las coaliciones para obtener y conservar el poder aunque estas coaliciones no se formalicen ni sean evidentes. Asimismo, se crean mayorías funcionales, es decir, uniones y alianzas que permiten ganar el poder y alcanzar objetivos de manera conjunta que difícilmente se lograrían por separado, como gobernar un país, ganar una elección, u obtener un voto mayoritario en el parlamento.

Los actores e instituciones que integran una coalición pueden tener principios o puntos de vista diametralmente opuestos; no obstante, hacen a un lado sus diferencias para sacar ventaja de una situación en particular; es por ello que estas asociaciones tienen un interés complejo, temporal y a su interior se realiza toda una serie de intercambios de favores y hasta contubernios. Por su parte, la coalición de partidos mayoritarios en temas de interés general evita que los votantes se polaricen en posiciones extremas y antagónicas.

Los partidos que intervienen en una coalición corren el riesgo de desdibujarse ideológicamente y de ser castigados por sus simpatizantes en las urnas; especialmente los partidos moderados cuando se alían con sus enemigos históricos pueden perder sus bases, por eso, las coaliciones más frecuentes se realizan entre partidos con posturas ideológicas afines. Sin embargo, los partidos radicales pueden salir beneficiados porque pueden mostrar públicamente su disposición a la tolerancia y ganar nuevos electores. También las coaliciones suelen ser entre partidos pequeños, pues entre dos o más grandes las relaciones siempre se hacen más difíciles. En todo caso, la experiencia histórica señala que las alianzas afectan menos negativamente a los partidos mejor organizados.

El estudio de la integración y comportamiento de las coaliciones ha sido un campo importante en el análisis político. Las investigaciones de este tipo de alianzas se han desarrollado tanto en el terreno práctico como en el teórico. En el primer caso, se orientan al establecimiento de quiénes las integran y su comportamiento real al interior de diferentes escenarios institucionales (gabinete, congreso, elecciones, organismos no gubernamentales, etcétera.)

En el segundo aspecto, los desarrollos teóricos se han enfocado en determinar el tamaño de las coaliciones ganadoras (Downs), las bases para su conformación, la manera de distribuir las ganancias obtenidas y la duración de estas uniones. Al respecto, la teoría de las coaliciones se relaciona estrechamente con la teoría de juegos N personas (Neumann, Morgenstern, etc.), la cual procura encontrar la forma más adecuada de ganar entre dos o más competidores, las estrategias que pueden adoptar los participantes y cuáles serían los mejores aliados para formar coalición entre ellos. Asimismo, esta última teoría ha hecho interesantes aportaciones respecto de la división de ganancias, la obtención de una posición clave o crucial y el esclarecimiento de qué jugadores pueden llegar a asociarse; también han sido valiosos los intentos de aplicación y verificación de sus enunciados.

Desde el punto de vista del enfoque económico a la conducta política, la teoría de juegos N personas (más de dos jugadores) ha establecido diversas reglas de las coaliciones, por ejemplo: que las coaliciones se forman cuando los participantes no pueden ganar una situación mejor por separado; que una coalición es efectiva si se puede ganar tanto o más que la suma de los pagos a sus miembros; que los participantes crearán coaliciones tan grandes como ellos crean que aseguran el triunfo, pero no más allá de eso; que cuanto más incompleta o imperfecta sea la información de que disponen los participantes, se conformarán coaliciones más grandes de lo necesario para lograr el objetivo común; que cuando las distancias ideológicas de los participantes son grandes, es posible que requieran de elementos adicionales que puedan conectarlos, por lo que la coalición también puede resultar más grande de lo necesario; que sostener posturas ideológicas ambiguas para no limitar el apoyo de diversos sectores de electores, puede ser racional para los partidos, pero provocar "irracionalidad" en los votantes, quienes no podrán decidir "racionalmente" con base en esas posturas poco claras, y viceversa; que toda coalición es inestable y tenderá a la eliminación de participantes en la misma, de modo que en cuanto gane tenderá a volver al tamaño mínimo indispensable que la hace "rentable", o sea, que tratará de compartir los beneficios con el número menor posible de participantes.

Según Riker (The Theory of Political Coalitions): "aun no ha podido desarrollarse una teoría de las coaliciones adecuada para servir de teoría de la política. Es de esperar que la próxima generación lo conseguirá". En México, la forma en que se manejan las coaliciones electorales es criticada porque estimula que los partidos pequeños constituyan prósperos negocios (como el PVEM), que se engañe a los electores (60% de los cuales en el año 2000 votaron por una coalición) y que partidos y candidatos se comporten con el más descarado pragmatismo sin más interés que compartir, obtener o mantenerse en el poder.La crítica se basa en que las coaliciones se han dado entre partidos con ideologías completamente opuestas que sólo tienen de común un enemigo, cuya derrota los hace dejar atrás sus programas, convicciones, ideario y propósitos declarados y caer en el pragmatismo descarnado. Son alianzas temporales sólo para la conquista del poder y después se olvidan del programa que dio origen a la alianza. Por otra parte, dado el escaso margen con que se gana, los partidos pequeños cambian por curules y financiamiento público sus escasos votos a los grandes y así aseguran la permanencia de su registro como partidos, maximizan sus posiciones políticas e incrementan sus ganancias económicas.Estas coaliciones, que desdibujan la identidad partidaria, facilitan el "transfuguismo político", es decir, que los políticos de un partido pasen a otro como candidatos, sin importar la ideología y el programa, ni de los candidatos ni de los partidos que los reciben; lo que cuenta son los votos que supuestamente puedan aportar para el triunfo.'