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B

BAJO PERFIL
BALLOTTAGE
BANDWAGON, EFECTO
BARNUM, EFECTO DE
BARRERA ELECTORAL
BASE
BASE DE PODER
BERLUSCONI, FENOMENO
BIPARTIDISMO
BOLETA
BOLSILLO, CUESTIONES DE
BUMERAN, EFECTO DE

 
  Adquiera  


BOLETA

Es el documento en el que el elector registra su voto; es la prueba del voto y el medio para realizar su recuento o escrutinio. Hay diferentes tipos de boletas según su diseño:

Pueden existir boletas separadas para cada uno de los partidos, entre las cuales escoge el votante, deposita la de su preferencia en la urna y desecha el resto en otro recipiente; este tipo de boletas impiden escindir el voto entre candidatos de diversos partidos, ya que se vota por todos los postulados por un solo partido; asimismo, facilita la compra de votos (de las boletas que deben colocarse en el depósito de las desechados, alguna se conservan para la venta, con lo cual quien la compra tiene la certeza de restarle votos a algún candidato) y estimula la tentación de robar las urnas para frustrar un triunfo, ya que con solo mirar cómo se acumulan las boletas desechadas puede deducirse por quien no está votando la gente. Una variante a este sistema consiste en permitir fraccionar la boleta y por lo tanto, el voto conforme a los candidatos que se seleccionen; al efecto las boletas ya traen perforaciones que facilitan su fraccionamiento; pero como el método de votación es el mismo, se mantienen las otras desventajas ya mencionadas.

También se pueden utilizar boletas únicas en donde aparecen los partidos y candidatos de todos los partidos y se vota marcando una cruz sobre el elegido. En este tipo de boletas pueden existir dos variantes: una que no permite fraccionar el voto entre diferentes partidos y otra que si acepta que se vote por diferentes candidatos de distintos partidos. En ambas variantes se evitan los problemas ya mencionados de las boletas separadas, pero puede complicarse su interpretación y cómputo, especialmente cuando es posible escindir el voto. En este último caso, el problema se soluciona con boletas y urnas distintas para cada puesto sujeto a elección (para presidente, gobernador, diputado, etc.) en las cuales aparecen los partidos y candidatos en competencia, lo cual permite fraccionar el voto y una vez que se ha cruzado el escogido, depositar la boleta en la urna que corresponda; se facilita así la interpretación y el cómputo.

Las boletas electorales sustituyeron a las balotas (del italiano ballota, pequeña piedra) en las votaciones. En la antigüedad las votaciones se celebraban en reuniones abiertas por lo regular levantando las manos. En Roma y Grecia medios para votar eran conchas, pedazos de cerámica, tablas de piedra grabada y pelotas coloreadas, "ballotas". Hoy las balotas son bolillas, generalmente de colores, que aun se emplean en algunas agrupaciones u órganos para votar sobre un asunto; generalmente el color blanco es afirmativo y el negro negativo. En los primeros sistemas democráticos, el elector escribía su decisión en un papel y lo pasaba a un juez de elecciones, quien lo depositaba en una urna. Después, cuando se concedió el voto a sectores más amplios de la población, muchos de ellos analfabetas, los partidos imprimieron boletas con los nombres de sus candidatos para que el elector no tuviera que escribir y simplemente las entregara a los jueces de elecciones. Dado que estas boletas se repartían fuera de las casillas, se facilitó la intimidación y la corrupción. Es así como se adoptó el llamado voto australiano, es decir, una boleta impresa por las autoridades, con fondos públicos, que contenía los nombres de todos los candidatos debidamente nominados y que se distribuía entre los votantes por funcionarios responsables de las elecciones. La boleta así administrada hizo factible el voto secreto, pues hacía imposible determinar quien la había elaborado. Actualmente existen máquinas de votación mecánicas o electrónicas que suprimen a las boletas.

El diseño de la boleta electoral y la posición que tenga el candidato en ella pueden tener importancia por su impacto en los electores que sólo votan por cumplir su obligación sin tener preferencia política alguna. La primera posición, que es la línea superior o la primera columna a la izquierda de la boleta electoral, es la que ha llamado la atención de algunos investigadores porque suponen que, por la manera en que se lee, ejerce una atracción espontánea para el elector desprevenido y hasta se especula que puede generar no menos de un cinco por ciento de la votación a favor, cifra sumamente importante en elecciones muy competidas, e incluso suficiente para otorgar el triunfo. La legislación o los acuerdos tomados por los órganos electorales disponen fórmulas para determinar el orden de aparición de los partidos y candidatos en la boleta electoral.



Asimismo, el diseño y material de la boleta puede provocar confusión, como sucedió en las elecciones presidenciales estadounidenses del 2000, dado que los diferentes niveles de gobierno federal, estatal y municipal pueden autorizar diseños distintos de boletas electorales. Fue así que el Partido Demócrata impugnó los resultados en algunos distritos de Florida, ya que por la ubicación de los candidatos en las boletas, los votantes abrieron el agujero que señalaba su preferencia de manera equivocada y otorgaron el triunfo a quien no deseaban y que además, las máquinas computadoras de los votos no registraron aquellos contenidos en las boletas imperfectamente perforadas a causa del tipo de papel utilizado. Dado que el margen de error de las computadoras era entre el 1 y el 2%, cifra mayor que la diferencia entre las votaciones obtenidas por los dos principales candidatos, fue que se pidió el conteo manual. El asunto se llevó a las cortes. Al final, la Suprema Corte consideró que no había tiempo para este conteo, dados los plazos constitucionales. Sin que se haya realizado por completo el conteo manual, Al Gore aceptó el triunfo de George W. Bush, aunque manifestó su desacuerdo con la decisión de la Suprema Corte.

También puede encontrarse en el diseño de las boletas un afán propagandístico. En México, durante las elecciones presidenciales del 2000, se rechazó imprimir en las boletas una fotografía del candidato Vicente Fox ostentándose victorioso y arreciaron las críticas al Partido Revolucionario Institucional por usar en su logotipo los colores de la bandera nacional. En ambos casos, se argumentó que implicaban hacer propaganda el día de la elección.